domingo, julio 13, 2008

Batisielles

12/07/08

No sé que tiene esta excursión que no me canso de hacerla una y otra vez. Es uno de mis lugares preferidos del Pirineo y donde posiblemente comencé a aficionarme a esto de caminar por el monte. Cada año tengo que volver, como si fuera un ritual, a recargar mis energías.

Con el tiempo amenazando a tormenta, Jesús, Cele y yo nos encaminamos una vez más por el valle de Estós, verde y frondoso como nunca. En esta ocasión no pudimos ver el imponente Perdiguero pues las nubes nos lo tapaban. Disfrutamos del paseo por el hayedo y del trago de agua fresca en la Fuen de Coronas. Continuamos hasta llegar al desvío con la senda que lleva refugio de Estós. Ahí se acaba lo suave y comienza la subida hasta el Ibonet. Una vez en el Ibonet desayunamos y seguimos subiendo hacia el Ibón de Batisielles, acompañados de un joven pescador y su padre.

Cuando llegamos al Ibón de Batisielles nos paramos un rato a secarnos el sudor, pues es una buena subida, y a recrearnos con las vistas y el entorno, ¡que más se puede pedir para un sábado!. Mientras el chaval pescó una trucha.

Del Ibón de Batisielles bajamos al de la Escarpinosa, otro lugar tremendamente pintoresco: el ibón, la pequeña península con el pino, la cascada que baja del Ibón de Perramó y al fondo la aguja del mismo nombre. Habíamos pensado en ir al refugio de Estós desde el Ibonet pero presentíamos la tormenta cada vez más cerca y continuamos hacia abajo.

Efectivamente, al poco de llegar al fondo del valle comenzó a caer un chaparrón que en unos pocos minutos nos dejó chupidos. Al poco aminoró, pero ya estábamos mojados y continuamos así hasta llegar al coche.

Finalizamos la excursión en un bar de Benasque templando el cuerpo con cafés e infusiones.