
Empezamos con unas clases teóricas para conocer los diferentes tipos de escalada y el material adecuado para cada modalidad, luego fuimos al rocodromo de Barbastro para practicar un poco y hoy por fin hemos ido a practicar en roca, que es lo que más he disfrutado por el contacto con la naturaleza.
Celeste y yo no teníamos ni idea y creo que hemos aprendido lo básico: atarnos la cuerda al arnés con el nuedo de ocho, asegurar y descender al primero con el grigri y a escalar unos cuantos pasos fáciles. La cuerda estaba por arriba lo cual daba bastante confianza, ir abriendo la vía ya es otra cosa. Celeste se ha defendido muy bien y ha llegado arriba en las dos vías que hemos intentado (yo solo en una, en la otra me he “caido”).
También nos han enseñado a montar reuniones, pero yo con esto aún me lío. Adrián, el profe, ha sido muy didáctico, ha tenido mucha paciencia y ha puesto mucho énfasis en la seguridad, que yo creo que es lo principal.
Nuestra motivación para el curso era coger soltura a la hora de trepar cuando hacemos picos y saber asegurarnos o rapelar en un momento dado; pero creo que nos vamos a aficionar a esto de la escalada deportiva.
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